Cuando llegó a casa era una peerita tímida que seguía los pasos con duda y no se animaba a entrar en la habitaciones. Tenía los ojitos muy cerrados, por lo que tuvieron que operarla (problema frecuente entre Shar-peis) Pero con el pasar de los días y unas gotitas enseguida los tuvo peerfectos, aunque no hay operación que valga que haga que no tenga cara de pena, y cuando se sienta al lado en el sillón mientras tú comes se nota.
ella viene y te saluda siempre como si fuera la primera vez que te ve









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