Chistes verdes, obscenos, humor negro, racista,
discriminatorio, ofensivo, ingenuo, humor para bobos, chistes fáciles. Hay
infinidad de sintagmas que describen un acto que puede ser gracioso o puede no
serlo. Yo te voy a contar algo gracioso hoy.
Que estabas en mi mente ahora sí y ahora también no era
ningún secreto, ni que tu nombre era la tercera palabra de cinco que decía. Estaba
encantada, fascinada, sorprendida, pero por sobre todas las cosas estaba
contenta. Pura y com-ple-ta-men-te contenta.
Habíamos organizado una escapada al rio, con su mini picnic incluido,
bikini, toalla y muchas ganas de pasarlo muy bien. Me acuerdo que llegué tarde
con Clou porque era la primera vez que íbamos a esa parte del parque y
preguntándole a turistas y residentes llegamos por fin. Recuerdo que llevaba el
móvil en la mano, escribiendo, borrando, escribiendo, guardando. Y volviendo a
borrar.
Os presento a bla bla bla.. mucha gente nueva, yo seguía con
mi móvil en la mano. Una vez sentadas en el césped mitad al sol, mitad sombra
Clou dice: -dile a Tin que te escriba el mensaje en el idioma de ÉL. Yo me reí,
pero no terminó de convencerme la idea, un poco porque no conocía de nada a Tin
y segundo, porque no me daba la gana. Idea descartada. En ese momento Lena me
sugiere que guarde el teléfono, que tampoco pasaba nada si hoy lo ignoraba. Yo
cedí, porque no quería pecar de pesada (OH, ilusa de mí). Pero claro, no me
quedé a gusto hasta que no me enteré el porqué de la sugerencia. Ha estado con
X. ÉL se ha liadobesadocomidotranzadomorreadoarrimado con X.Vale. En ese momento
no supe como c*** reaccionar, y hoy en día tampoco sé cómo seguir escribiendo...
¿Enfado? No. ¿Rabia? Menos. ¿Celos? Ni hablar. ¿Indiferencia?
LOS COJONES.
En fin, traté traté y traté de que me diera igual, pero ni
de cerca era esa la realidad. Y eso fue solo el principio de un día de Mierda
con mayúsculas, en el que yo estaba preocupada por qué ponerle o qué no ponerle
en un mensaje (creo que aun tengo el borrador que no pasa del “hola que tal,
estamos en el parque…”) que no llegué a enviar por sentirme fatal. Como una
mierda, vamos.
