viernes, 16 de diciembre de 2011


Chistes verdes, obscenos, humor negro, racista, discriminatorio, ofensivo, ingenuo, humor para bobos, chistes fáciles. Hay infinidad de sintagmas que describen un acto que puede ser gracioso o puede no serlo. Yo te voy a contar algo gracioso hoy.
Que estabas en mi mente ahora sí y ahora también no era ningún secreto, ni que tu nombre era la tercera palabra de cinco que decía. Estaba encantada, fascinada, sorprendida, pero por sobre todas las cosas estaba contenta. Pura y com-ple-ta-men-te contenta.
Habíamos organizado una escapada al rio, con su mini picnic incluido, bikini, toalla y muchas ganas de pasarlo muy bien. Me acuerdo que llegué tarde con Clou porque era la primera vez que íbamos a esa parte del parque y preguntándole a turistas y residentes llegamos por fin. Recuerdo que llevaba el móvil en la mano, escribiendo, borrando, escribiendo, guardando. Y volviendo a borrar.
Os presento a bla bla bla.. mucha gente nueva, yo seguía con mi móvil en la mano. Una vez sentadas en el césped mitad al sol, mitad sombra Clou dice: -dile a Tin que te escriba el mensaje en el idioma de ÉL. Yo me reí, pero no terminó de convencerme la idea, un poco porque no conocía de nada a Tin y segundo, porque no me daba la gana. Idea descartada. En ese momento Lena me sugiere que guarde el teléfono, que tampoco pasaba nada si hoy lo ignoraba. Yo cedí, porque no quería pecar de pesada (OH, ilusa de mí). Pero claro, no me quedé a gusto hasta que no me enteré el porqué de la sugerencia. Ha estado con X.  ÉL se ha liadobesadocomidotranzadomorreadoarrimado con X.Vale. En ese momento no supe como c*** reaccionar, y hoy en día tampoco sé cómo seguir escribiendo...
¿Enfado? No. ¿Rabia? Menos. ¿Celos? Ni hablar. ¿Indiferencia? LOS COJONES.
En fin, traté traté y traté de que me diera igual, pero ni de cerca era esa la realidad. Y eso fue solo el principio de un día de Mierda con mayúsculas, en el que yo estaba preocupada por qué ponerle o qué no ponerle en un mensaje (creo que aun tengo el borrador que no pasa del “hola que tal, estamos en el parque…”) que no llegué a enviar por sentirme fatal. Como una mierda, vamos

martes, 13 de diciembre de 2011

casualidad..


“Por casualidad, como las mejores cosas ocurren te has convertido en mi  mejor amigo, en mi amor.”

Por casualidad he leído esa frase que tanto sentimiento cargaba en su momento. Por casualidad, sin fechas, ni horarios, ni llamadas perdidas, ni mensajes sin contestar. Esta vez pasó así sin más que me acordé de ti. Me acordé de ti y de la cerveza que me estaba bebiendo antes de que llegaras.
No habíamos planeado salir hasta el viernes, pero como siempre nos pudo la impaciencia y aun siendo miércoles fuimos al bar “Basket Bar” del que todos hablaban antes, después e incluso entre clase y clase. El bar a decir verdad cumplía todas las expectativas, tanto las buenas como las malas. Por una parte era grande, y había mucha gente, es decir, todos los de clase y más. Además la cerveza era grande rica y por supuesto barata! No era de los mejores bares de la zona ni de lejos, pero quien necesita lámparas de araña, copas de cristal y alfombras rojas cuando tienes a tus amigos, buena música de fondo y un vaso enorme de cerveza. Y así empezó, tal como acabó, pero para eso aun falta.
Cuando llegué enseguida me hablaron de ti, sin yo haber dicho todavía ni mu. Me dijeron que no estabas, te habías ido pero que no me preocupara que volverías. Vale vale, dije yo acompañada de una risita incómoda. Que no me preocupara por qué?
 Entre cervezas y risas llegó la hora de irse. Nunca he dependido de imposición dehorarios para volverme a casa que no sean de mi madre. Suena a excusa pero es una de las razones por las que siempre perdía el último bus y por consiguiente el último tren que me llevaba a casa. Pero esa noche no tenía intención de retrasarme. Asique a la hora oportuna nos disponíamos a irnos, apurando lo que quedaba de cerveza, chaqueta y bolso en mano nos dirigimos hacia la puerta y apareció.
La sonrisa que se le dibujó en el rostro y la cara de pena que puso cuando se enteró de que ya nos íbamos aún la recuerdo como si hubiera pasado hace un momento. Sí, nos íbamos, habíamos ido, por fin, al famoso bar, habíamos bebido y ya era hora de a casa en tren durante una hora.
Cuando a las seis de la mañana estaba con mi amiga en la parada del tren aun riéndonos de cómo había transcurrido la noche todavía no me podía creer que no me haya ido del bar la noche anterior. Efectivamente, me quedé. Bueno, en realidad nos quedamos todos. Parece ser que es de mala educación rechazar una cerveza.
El caso es que me invitó a una cerveza. Y a dos. Y a tres. De ahí el dijo que se iba a casa a dormir. Y claro, tú me has liado a mi primero, ahora me toca a mí. Convencí a unas cuantas para irnos a  la discoteca en condiciones por decirlo de alguna manera. Y se vino. Claro que se vino, él y sus amigos, yo y mis amigas.
Allí se nos fue de las manos. En todos los sentidos. Más cerveza, la más rica que he probado jamás, mezclada con sus labios. Bebimos, fumamos, reímos, nos mojamos bajo la lluvia, me caí, había moratones que lo demostraban. Echábamos más fuego que la hoguera más grande que os podáis imaginar y eso que repito: estábamos bajo la lluvia.
Al día siguiente después de contárselo a mi amiga me dice: bueno  y en qué quedasteis? Y yo con mi risita nerviosa dije que en nada, que no habíamos dicho nada, que ni teníamos fotos juntos, ni yo su número, que si tuviera una laguna de esas que te ponen en duda hasta si saliste de casa la noche anterior, podría pasar como que no pasó nada. Entonces fue algo de una noche y ya, verdad? Pues no había acabado de decirle clar.. que me llega un mensaje al móvil: con su NOMBRE (por lo que al final yo tenía las dos cosas, su móvil y la laguna tamaño cañon) no me acuerdo que ponía exactamente, lo borré hace mucho, pero era algo así como:
Hey, how are u? what are you gonna do tonight? 

viernes, 2 de diciembre de 2011

HELLO DECEMBER



Sé bueno conmigo. Sé igual o mejor que noviembre. Sé igual que el anterior. O no seas para nada como el pasado diciembre.

Frio. Calor. Depende de qué lado del charco estés. Pero sin lugar a dudas es un mes especial. Y no solo porque empiezas a morirte de calor o frio verdaderamente, sino porque es un mes que va asociado a deseos.
Acabamos de darle la bienvenida y ya estamos escribiendo y reescribiendo listas. Listas de regalos, de metas para el próximo año, listas de sueños por cumplir. Y de cosas que no haremos.
Sinceramente, estaría mintiendo si digo que he empezado ahora a hacer listas. En realidad, aunque me avergüence, llevo todo el año haciendo listas. Proponiéndome objetivos, metas, desafíos. Que lógicamente no todos cumplo y otros ni siquiera intento.
Pero diciembre además de frio o calor y listas, nos trae esperanza. Todos los ambientes amanecen un dia lleno de luces, plateadas, doradas, rojas, verdes y un sinfín de colores más y formas que visten todo, desde los árboles y calles en el centro, como cada rincón de pequeñas  tiendas y grandes centros comerciales. Y pronto todas y cada una de las casas se  contagiarán y adornarán sus hogares con luces, colores y árboles de navidad, de luz y esperanza.
Esa mezcla de luces, colores y brillo que caracteriza a este mes hace que creamos más en uno mismo, que tengamos confianza y digamos sí! Este año sí: voy a hacer más ejercicio, estudiaré todos los días, dejaré de fumar, comeré más sano, volveré a hacer deporte, retomaré la lectura, volveré a hablar con ese amigo lejano que hace mucho que no veo pero siempre lo recuerdo, regalaré una sonrisa a la persona que más quiero todos y cada uno de los días del nuevo año.
Y de eso se trata. Con frio, con calor, con más o menos luces, se trata de disfrutar, de llenarse de emoción y alegría en estos días en donde nos vestiremos mejor que en todos los días anteriores juntos y como no, comeremos también como nunca antes. Y brindar por los sueños, por que se cumplan, por la alegría y la familia, por los que están presente y los que están en nuestros corazones y nunca jamás se irán, por vivir un año más igual o mejor que el anterior, intentando cada día cumplir un poco más con nuestras listas. J


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